25.11.09

Mediatización humana


Como las drogas que no son drogas, sino que producen un efecto placebo, la televisión genera sensaciones en las personas que la ven, que se parecen a las de la vida real, pero no lo son.
Entretenimiento. La televisión fue mutando a través del tiempo. Los noticieros, encargados de informar audiovisualmente, entretienen. No informan.
Discutir si la audiencia ve lo que el canal emite o si el canal emite lo que la gente quiere consumir, es casi como la discusión del huevo y la gallina. Y digo casi porque en el primer caso puede haber opiniones, en el segundo sólo pruebas.
La gente mira, porque no tiene otra cosa que hacer. El show le gano a la calidad en todos los sentidos, incluso en el deporte. Sobre todo en el deporte. Y el show se volvió mediocre, de a poco, pero casi de repente. Se pobló la pantalla chica de personajes que no tienen motivo, argumentos y/o cualidades para estar ahí. Y son estrellas. Y la gente lo consume. Y habla de ello como antes hablaba de otras cosas. Le importa. O no. Pero habla. Todos hablan. Todos miran. O no. Costumbres argentinas de ver lo que otros hacen y criticar, y opinar, y no hacer, pero saber. Lunes por la madrugada, prendo el televisor y no veo nada. Mañana termina la novela, ¿que voy a hacer? Por suerte empieza otra, sino que sería de mí.

22.11.09

Está prohibido reírse

Todo fue muy rápido. El día anterior lo habían apresado. Amenazar al Presidente no se puede pasar por alto. Sin pensarlo dos veces dictaminaron su sentencia y el 1° de febrero de 1931 fue fusilado frente a la atenta mirada de periodistas, policías, testigos, curiosos y verdugos. “¡Viva la anarquía!” grito antes de los disparos. “Venda no” había dicho segundos antes, para intimidar a los ejecutores. Para mirarlos a la cara y plantarse sobre sus ideas, más vivas que nunca pese a que lo llevaron a la muerte.
Uno de los periodistas de ese día fue Roberto Arlt, quien retrató los últimos minutos de la vida del anarquista Severino Di Giovanni con lujo de detalle, con esas particularidades que sólo algunos pueden percibir ante tamaña situación como debe ser presenciar la muerte en vivo. Detalles que los grandes escritores pueden ver, pensar, imaginar. “El condenado camina como un pato”, escribe. “Algunos espectadores se ríen”, agrega. Ve todo; en su conjunto y un poco más.
Di Giovanni se exilió en la Argentina en 1922, escapando del fascismo de Mussolini. Pero el problema eran sus ideas, no el lugar donde las profesara. Y aquí también tuvo que escapar continuamente para no ser apresado. Es que el problema no es sólo lo que podía pensar, sino que, como escribió él mismo horas antes de ser asesinado, eligió la lucha, enfrentarse a la sociedad, ser un hombre peligroso. Se le adjudican varios atentados como la voladura de la Embajada de Estados Unidos en Argentina y la del consulado Italiano en Buenos Aires, en la que mató a siete fascistas cercanos a Mussolini.
Severino murió por anarquista. Por enfrentarse al enemigo más poderoso: el Estado. Fiel a sus ideales, promovía el autogobierno, la autopropiedad de las personas. No quería que le digan lo que tenía que hacer. Y lo hizo saber. Con la dinamita en una mano y los libros de Bakunin y Malatesta en la otra, Con Sacco y Vanzetti en la memoria reciente, Severino marchó con la frente en alto contra el sistema que mataba a la gente que pensara como él.
Ese día, hace 78 años, pidió un último deseo: un café bien dulce. Y hasta eso rechaza al grito de “¡pedí con azúcar!”. La Penitenciaría Nacional, esa que estaba donde ahora se encuentra el Parque Las Heras, aguardaba el momento. Todavía no salía el sol del domingo cuando, de a poco, iban llegando los espectadores.
El señor de frac con zapatos de baile, Gauna, Álvarez, González Tuñón y Gómez preparan la tinta. Los disparos resuenan, ocho de ellos dan en el cuerpo del anarquista. El escritor mira, ve en cámara lenta. Acaso de que otra forma puede ver tantos detalles. El eco de la voz de Severino todavía late en los oídos. La inmortalidad lo espera, como a sus ídolos, para convertirlo en un referente, en un ejemplo para los anarquistas.

Realidad inoportuna


Cuando la realidad se torna ficticia, deja de serlo; pero, ¿cuál es la realidad?
Por Juan I. Muela
The Truman Show Dirección: Peter Weir. Guión: Andrews Niccol. Estreno en Argentina: 22/10/1998.
Todos somos Truman. O acaso nunca imaginaron que están complotados en su contra y hacen todo con un fin determinado. Es un complot, de la realidad. Desde la primera escena el director nos muestra hacia donde se dirige: un reflector que cae en medio de la calle cuando el protagonista saluda a sus vecinos. Nadie se da por aludido, salvo Truman. Luego, camino al trabajo, en la radio le informan que un avión perdió partes cuando sobrevolaba Seaheaven.
Él es un tipo normal, con sueños, trabajo y esposa. Nada fuera de lo común. Clase media gracias al trabajo como asegurador de él y el trabajo de enfermera de ella, un auto, la casita, la idea de viajar a Fiji. Sólo la idea, porque las puertas se le van cerrando a medida que intenta avanzar. Pero sospecha.
Sin embargo, El Show de Truman no es sólo búsqueda. También hay un amor de la secundaria que no hace otra cosa que motivar esa búsqueda. Porque el amor mueve fronteras. Truman derriba muros.
Sin dudas que es una película para ver. Y aunque hoy se cumplen 11 años de su estreno en nuestro país, es de esas películas atemporales que pueden proyectarse en cualquier época y dirá mucho. Como crítica social, como historia de amor, como idea original.
Nuestra opinión: Excelente
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8.11.09

Fundamento del cambio

La Ley de Medios Audiovisuales tiene sólo dos posiciones: los que están a favor y los que están en contra. Con motivos justificados o no, cada cual mantiene su posición sin dejar de afirmar estar a favor del pueblo y de la libertad de opinión. Cual religión que afirma que su dios es el único, los políticos dicen ser dueños de la verdad. El problema es cuando utilizan el fanatismo por sobre las ideas.
Por Juan I. Muela
La comunicación no es sólo un derecho de los ciudadanos, es también una obligación y una responsabilidad para quien comunica. Porque si bien cada medio tiene la libertad de informar lo que cree que es la verdad y cada persona elige informarse a través del medio que considera más conveniente, es importante aclarar que el Estado, como regulador omnipresente debe garantizar que esa persona tenga a su disposición todas las voces posibles para poder elegir, realmente, como informarse.
Porque si tenemos un mercado en el que sólo unos pocos grupos económicos, relacionados entre sí en muchos aspectos, son los que poseen los medios escritos predominantes, los canales de aire más vistos, la distribución del cable, son (eran) los dueños del fútbol, entre otras cosas, el Estado, y es su obligación como tal, debe intervenir para garantizar la pluralidad de opiniones.
Hay diputados y senadores de nuestro congreso que salieron en defensa de las empresas privadas, alzando la bandera de la libertad de expresión y del pueblo, pero sin argumentos válidos para justificar su postura. Porque si bien uno puede oponerse a algo, lo que sea, debe hacerlo fijando una posición. Porque decir que hay que esperar hasta diciembre es pedir cerrar el Congreso por el resto de este año. Porque decir que esta ley atenta contra la libertad de expresión es haber obviado el artículo 7 de la ley de los militares que dice, textualmente que “…el Poder Ejecutivo Nacional podrá establecer restricciones temporales al uso y a la prestación de todos los servicios previstos por esta ley.
O cuando se dice que el gobierno lo hace para controlar a los medios, obviando la oposición el artículo 14 de la nueva ley que dice, en resumen, que la nueva Autoridad de Aplicación estará compuesta por un directorio de 10 funcionarios, de los cuales sólo dos serán designados por el Poder Ejecutivo. Mientras que en la anterior ley, el poder recaía enteramente en el presidente de turno, quien designaba a su antojo, como lo indica el artículo 96.
La oposición dice, pero no demuestra. La falta de debate es sólo una consecuencia de la ineptitud de diputados y senadores cercanos al establishment, quienes en el momento donde se deben exponer las ideas, escaparon bajo la cobija mediática que necesita mantener el status quo, que desea fervientemente que nada cambie, porque así, no sólo mantienen lo que tienen, sino que seguirían en su avance multimedial.

El árbol de lima


La paranoia de medio Oriente enfrenta a un importante actor político y a una viuda que sólo quiere sobrevivir en las tierras que heredó de su padre. El servicio secreto, el lamentable muro, el terrorismo, una plantación de limoneros, cuestiones de Estado.
Por Juan I. Muela
Título original: Etz Limon/Lemon Tree Género: Drama País y año: Israel/Alemania/Francia; 2008 Dirección: Eran Riklis Actúan: Hiam Abbas, Ali Suliman, Doron Tavory, Rona Lipaz-Micahel Duración: 106 minutos
La historia, que transcurre en la frontera Palestina Israelí, comienza cuando el Ministro de Defensa Israelí se muda frente a la casa de Salma Zidane (Hiam Abbas), propietaria de los limoneros. Separados por un simple camino de tierra que marca la frontera entre dos pueblos enemistados hace más de 3.000 años, el servicio secreto israelí instala todas las medidas de seguridad posibles, incluyendo cámaras, torres de control, soldados, etc; pero se encuentra con un problema: los limoneros pueden servir de escondite para terroristas desde donde pueden atacar si ser divisados.
Ante la arremetida legal del Ejército israelí, Salma debe recurrir a la ayuda del abogado palestino Ziad Daud ( Ali Suliman), quien lleva el caso por todas las instancias judiciales hasta llegar al Tribunal Supremo israelí. Cuando Mira Navon (Rona Lipaz-Michael), esposa del Ministro, habla con su amiga y periodista Tamar Gera (Smadar Yaaron) quien publica sus opiniones en un importante periódico llevando la disputa a la prensa internacional.
Galardona por el público en el Festival de Berlín en 2008, la película no sólo pone de relieve las realidades de un conflicto sin solución a la vista, también nos muestra las diferencias y similitudes de dos culturas unidas por la tierra, pero separadas por la ideología. La excelente actuación de la protagonista, reconocida como mejor actriz por la Academia de Cien Israelí y por el Festival Internacional de Cine de Edimburgo, pone el broche de oro a una película para ver.