17.4.13

El difícil arte de entender

El periodismo es una profesión que se basa en escuchar, digerir y comunicar hechos relevantes según principios noticiosos. ¿Principios noticiosos? El manual indica ciertos principios de importancia, cercanía, de multitud, de la mayor cantidad de gente afectada... pero como todo, se puede pasar por alto lo que no se quiere informar o lo que no conviene informar.
El periodismo es una herramienta de poder, algunos dicen que es el cuarto poder, otros dicen que es la herramienta del verdadero poder para mantener las cosas como están. Seguramente vieron en diferentes publicaciones donde página tras página hay noticias, pero de pronto, aparece una "nota" que en realidad no lo es, sino que es publicidad. Y confunde. Pero lo que más confunde, al consumidor de noticias, es la manipulación de la información, la transformación de los hechos, la interpretación de los hechos según intereses privados y no públicos.
El periodismo tiene que mantener la subjetividad en el punto más bajo posible. El periodista debe intentar informar, intercambiar ideas consigo mismo y con el resto, no conformarse con "verdades" fáciles, ir un poco más allá de lo que se habla en radio pasillo. El periodista tiene una gran responsabilidad: es el vocero del pueblo. Debe preguntar todo, no dejar nada por sabido. Y debe ser claro, su lenguaje debe ser entendido por todos.
Este es un año más que importante, tanto en el ámbito político como en el periodístico. Por un lado tenemos la re-confirmación de un modelo puesto en duda por los medios más importantes o la destrucción parcial de lo hecho hasta ahora por una oposición diversa y contradictoria y el consecuente surgimiento de una nueva fuerza que comande las políticas públicas; y por otro, tenemos la batalla mediática de las empresas de medios más importantes de los últimos 50 años frente a pymes y grupos surgidos en los últimos años vinculadas al oficialismo.
Justamente aquí es donde el ciudadano tiene que ajustar la mira para poder discernir sobre lo real y lo falso, tiene que reclamar los argumentos necesarios que justifiquen lo dicho por cada uno de estos sectores con intereses opuestos. Desde ya que no hay verdades absolutas y que todo puede ser argumentado, pero en el argumento está la verdad de la milanesa, es donde se pueden vislumbrar los verdaderos intereses de quien habla. El sí porque sí, el no porque no, el ataque continuo, la falta de ideas, la crítica constante, tienen que pasar por alto al ciudadano despierto.
Y por último, se debe leer todo. No hay que cerrarse en leer sólo lo ideológicamente similar a nosotros. Debemos leer Tiempo Argentino y Clarín, La Nación y Página/12, El Argentino y La Razón; así cada uno de los medios que tengamos a nuestro alcance. Se viene una dura batalla político mediática, que tiene un claro objetivo: el voto de cada uno de nosotros. Va a ser cruel, va a ser dura y, como en la guerra, vale todo. No es fácil, pero debemos estar atentos para distinguir la realidad de la mentira, la manipulación de la ignorancia, debemos entender lo que nos dicen y no sólo asimilarlo y repetirlo.

* Publicado en 2011 en un blog propio ya dado de baja

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