El periodismo es una profesión que se basa en escuchar, digerir
y comunicar hechos relevantes según principios noticiosos. ¿Principios
noticiosos? El manual indica ciertos principios de importancia, cercanía, de
multitud, de la mayor cantidad de gente afectada... pero como todo, se puede
pasar por alto lo que no se quiere informar o lo que no conviene informar.
El
periodismo es una herramienta de poder, algunos dicen que es el cuarto poder,
otros dicen que es la herramienta del verdadero poder para mantener las cosas
como están. Seguramente vieron en diferentes publicaciones donde página tras
página hay noticias, pero de pronto, aparece una "nota" que en
realidad no lo es, sino que es publicidad. Y confunde. Pero lo que más
confunde, al consumidor de noticias, es la manipulación de la información, la
transformación de los hechos, la interpretación de los hechos según intereses
privados y no públicos.
El
periodismo tiene que mantener la subjetividad en el punto más bajo posible. El
periodista debe intentar informar, intercambiar ideas consigo mismo y con el
resto, no conformarse con "verdades" fáciles, ir un poco más allá de
lo que se habla en radio pasillo. El periodista tiene una gran responsabilidad:
es el vocero del pueblo. Debe preguntar todo, no dejar nada por sabido. Y debe
ser claro, su lenguaje debe ser entendido por todos.
Este
es un año más que importante, tanto en el ámbito político como en el
periodístico. Por un lado tenemos la re-confirmación de un modelo puesto en
duda por los medios más importantes o la destrucción parcial de lo hecho hasta
ahora por una oposición diversa y contradictoria y el consecuente surgimiento
de una nueva fuerza que comande las políticas públicas; y por otro, tenemos la
batalla mediática de las empresas de medios más importantes de los últimos 50
años frente a pymes y grupos surgidos en los últimos años vinculadas al
oficialismo.
Justamente
aquí es donde el ciudadano tiene que ajustar la mira para poder discernir
sobre lo real y lo falso, tiene que reclamar los argumentos necesarios que
justifiquen lo dicho por cada uno de estos sectores con intereses opuestos.
Desde ya que no hay verdades absolutas y que todo puede ser argumentado, pero
en el argumento está la verdad de la milanesa, es donde se pueden vislumbrar
los verdaderos intereses de quien habla. El sí porque sí, el no porque no, el
ataque continuo, la falta de ideas, la crítica constante, tienen que pasar por
alto al ciudadano despierto.
Y
por último, se debe leer todo. No hay que cerrarse en leer sólo lo
ideológicamente similar a nosotros. Debemos leer Tiempo Argentino y Clarín, La
Nación y Página/12, El Argentino y La Razón; así cada uno de los medios que
tengamos a nuestro alcance. Se viene una dura batalla político mediática, que
tiene un claro objetivo: el voto de cada uno de nosotros. Va a ser cruel, va a
ser dura y, como en la guerra, vale todo. No es fácil, pero debemos estar
atentos para distinguir la realidad de la mentira, la manipulación de la
ignorancia, debemos entender lo que nos dicen y no sólo asimilarlo y repetirlo.
* Publicado en 2011 en un blog propio ya dado de baja

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