“La emancipación del hombre será total o no será”, es uno de los grafittis que se podía leer hace 40 años en las calles de París. Todo comenzó cuando los jóvenes estudiantes se rebelaron contra el sistema educativo imperante, exigiendo que se modifique. La respuesta del poder fue reprimir. Los trabajadores decidieron unirse en el reclamo, incluyendo sus propias diferencias al actual sistema. Por otro lado, el apoyo al presidente francés Charles de Gaulle y su primer ministro Georges Pompidou llego pocos días después con una multitudinaria marcha en los Campos Eliseos. La lucha estaba planteada… nuevamente.
“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases”. Así comienza el capítulo primero, “Burgueses y Proletarios”, del Manifiesto Comunista de Karl Max. Las sociedades siempre estuvieron divididas y diferenciadas, incluso es una necesidad humana tener un grupo de referencia, de influencia, donde el individuo pueda moverse con comodidad. Y el hecho de nacer en un determinado lugar, en una determinada sociedad, nos hace, en gran parte, como somos. No es lo mismo nacer Burgués que nacer Proletario. Las ideas en las que nos educarán serán completamente, al menos en sus fundamentos, distantes. Los intereses, los motivos de la acción, las ideas serán notoriamente influenciadas por nuestro entorno. “Si no hubiera sido tan rico, quizás hubiera sido un gran hombre”, dijo Charles Foster Kane, el protagonista de Citizen Kane. Seguramente no hubiera sido la misma persona, nada asegura si mejor o peor, pero los valores habrían sido otros.
Como dijimos, la sociedad esta dividida en dos grandes masas, una más numerosa (proletariado) y otra más poderosa (burguesía). Y como todos los regímenes sociales conocidos, los que tienen el poder tienen los privilegios. Automáticamente surgen cuestiones varias, como por ejemplo: ¿si la prole es mayoría, porque no toma el poder? ¿Por qué la burguesía quiere mantener los privilegios por encima del proletariado? ¿Por qué vemos las injusticias a nuestro alrededor y no hacemos nada para cambiarlas?
De chico siempre me llamo la atención de cómo el elefante, pesando unas cuantas toneladas, permanece en cautiverio con una débil cadenita que podría romper de un simple tirón. Un viejo sabio respondió a mi pregunta: cuando nace, al elefante se lo ata a esa misma cadena. El intenta por años soltarse, pero todavía no tiene la fuerza necesaria. Va creciendo, y al mismo tiempo que aumentan su tamaño y su fuerza, aumenta su desazón, su sometimiento. El no se da cuenta cabal de que tiene los elementos para liberarse, ya se dio por vencido. Sólo ve la cadena.
“Mi papá me dijo, ‘si eres menor de 30 y no eres liberal, no tienes corazón. Mayor de 30 y aún liberal, no tienes cerebro’.”, dijo Hardesberg, el millonario secuestrado en la película The Edukators. Se dio por vencido, se adaptó a las necesidades de la sociedad. Ya no quiere cambios, está cómodo. Es un burgués.
Quienes tienen el poder, los gobernantes (miembros de la burguesía), elegidos por el pueblo (proletariado en su mayoría), tienen una prioridad fundamental: mantenerse en el poder. En la mayoría de las revoluciones que hubo, el pueblo se reveló contra el poder de ese momento, ocupado por burgueses. Lo derrocó, le sacó el poder. Sin embargo, el poder quedó nuevamente en los burgueses. ¿Realmente el pueblo se reveló o simplemente fue una herramienta para cambiar de figurita representativa?
“Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”. 1984 nos muestra las formas más evidentes de control que tienen los gobiernos de turno para dominarnos, lo cual se puede resumir en dos frases significativas: “La guerra no está para ser ganada, sino para ser continua” y “Una sociedad jerárquica sólo es posible en base a la pobreza y la ignorancia”.
Terrorismo, miedo, Ley patriótica, economía de consumo, televisión, individualismo. El gran hermano te observa; y el gran hermano decide.
La globalización llegó a un punto en que los cuestionamientos al sistema capitalista son constantes. La desigualdad, la superpoblación, la contaminación, la escasez alimentaria, las enfermedades, las guerras, la especulación, la falta de políticas de planeamiento global, no hacen más que dividir, enfrentar y producir más desigualdad. Millones de personas arriesgando sus vidas en busca de mejor calidad de vida, no sólo salud y educación, sobre todo agua potable, condiciones higiénicas, dignidad. Lucha por la supervivencia.
Sin embargo, se encuentran con muros, policías con perros, alambres de púas, trabas legales, burocracia discriminativa, fronteras. La casa se reserva el derecho de admisión. La película Children of men nos muestra un futuro en donde la raza humana está en jaque. Nos muestra un 2027 aún más desigual que la actualidad. Nos dice: si seguimos así, vamos a terminar mal. Vamos a terminar. Y la única esperanza está en el proletariado. En una chica pobre y afro europea. En la resistencia que defiende a los débiles.
¿La última oportunidad de cambio está en el proletariado? Cómo dijo Winston, el protagonista de 1984: “Si hay esperanza está en la prole. Si ellos fueran concientes de su propia fuerza, no necesitarían conspirar”. Si fueran concientes… Quizás nunca fueron lo suficientemente concientes. Los movimientos más importantes siempre nacieron en mentes burguesas, mentes bien alimentadas y con educación. Cómo dijo Charlie Kane, mi función es “impedir que roben a la gente decente y trabajadora unos ladrones codiciosos sólo porque no tengan quien los defienda”.
La revuelta de mayo del ’68 en Francia no provocó grandes cambios sociales, sin embargo sigue siendo un emblema de unión y enfrentamiento al poder dominante.
¿La culpa es del chancho o del que le da de comer? ¿Del proletariado o de la burguesía? ¿Y el sistema capitalista? Dicen que a nadie le va mal durante mucho tiempo sin que tenga la culpa. El proletariado, sin dudas, tiene responsabilidad en permitir los atropellos a los que es sometido. A su vez, la burguesía es conciente de todo el mal que provoca, sin embargo no quiere ceder ninguno de los privilegios que tiene, no quiere compartir. ¿El sistema? “No importa quien invento el arma, sino el que aprieta el gatillo”, dijo Peter en The Edukators.
La lucha de clases está presente cada día, sólo falta el detonante que provoque el enfrentamiento. Una manifestación estudiantil, obrera, popular. El cambio es inminente y lejano. Es pacífico y sangriento. Quizás ya sea tarde, y el mundo está encaminado a empeorar. La imagen del Guenica en el almuerzo de Theo con su primo da miedo, los campos de concentración de los inmigrantes dan miedo, el control social y de la realidad da miedo, que le digan a la gente lo que tiene que pensar da miedo, que la gente no cambie da miedo. Las mejores ideas sobreviven, sólo falta quien las lleve a la práctica. Se necesita un líder. Cada corazón es una célula revolucionaria… en stand by.
Bibliografía
Children of men, Alfonso Cuadrón, 2006
1984, Michael Radford, 1984 – Basada en el libro homónimo de George Orwell
Citizen Kane, Orson Welles, 1941
The Edukators, Hans Weingartner, 2004
Marx, Karl. Manifiesto Comunista. Buenos Aires. Ediciones Rueda, 2006
